Crónica de un vuelo demorado.

30 de Junio del 2014.
Llegué al Aeropuerto Internacional Jorge Chávez para abordar a mi primer viaje completamente solo. ¿El destino?  Buenos Aires, Argentina.

El pasaje lo compré en Nuevo Mundos Viajes un par de meses atrás (me costó como US$420 incluyendo impuestos). La aerolínea que escogí fue Aerolíneas Argentinas.

Mi vuelo estaba programado para salir a las 10:55 p.m.
Yo, como buen y emocionado joven pasajero, llegué tres horas antes para realizar tranquilamente el chequeo de mis equipajes y poder despedirme sin apuros de mi familia.

A las 10:15 p.m. mientras me encontraba esperando en la puerta de embarque, la señorita encargada del abordaje anunció que debido a “mal tiempo” en Buenos Aires el vuelo tenía que ser cancelado.

“Cancelado”, pensé desconcertadamente. ¿Y ahora? ¿Qué se supone que tengo que hacer?, me pregunté. Mientras todas estas incógnitas pasaron por mi cabeza, una estampida de pasajeros, la mayoría argentinos, se acercaron bruscamente al mostrador exigiendo más explicaciones y beneficios.  (Obviamente, el 1 de Julio se disputaba el partido de Argentina contra Suiza por octavos de final del mundial de fútbol Brasil 2014, y ningún “argentino que se respeta” puede dejar de alentar a su selección por culpa de un “mal tiempo”).

Yo me acerqué cautelosamente hacia el mostrador para comprender más lo que estaba ocurriendo en ese momento. Había un par de señores que estaban muy enojados por el inconveniente y se expresaron de una manera muy grosera hacia la señorita y su supervisor, utilizaron expresiones como “métete la aerolínea por el *rto”, “hijo de p*ta”, entre otras.

Reprogramaron el vuelo para las 4:20 a.m.
Durante la espera vi una película, revisé algunos correos, redes sociales y escuché música.
No podía dormir, los viajes me emocionan mucho.

1 de Julio del 2014.
4:20 a.m. me dirigí entusiasmadamente a la puerta de embarque, abordé el avión, me senté, respiré y miré por la ventana ansioso por lo que se venía. Despegamos.

El vuelo de Lima a Ezeiza (Buenos Aires) dura un poco más de 4 horas, entonces se suponía que aterrizábamos a las 8:30 a.m. (10:30 a.m. hora argentina) aproximadamente.

Luego de un vuelo bastante prolongado, el piloto habla: “Damas y caballeros, les habla el capitán. Las condiciones de la ciudad de Buenos Aires no mejoran, aún hay mucha nubosidad. Esperaremos a que se nos dé autorización para intentar el aterrizaje. De no ser posible nos dirigiremos a Montevideo”

“Montevideo, Montevideo, Montevideo… ¡¿MONTEVIDEO?!”
No me gustó para nada la idea aterrizar en otro país.

1 hora después de dar vueltas en círculos sobre Buenos Aires, el piloto habló nuevamente: “Damas y Caballeros, hemos recibido autorización para aterrizar en el Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini en Ezeiza, Buenos Aires”.

Todos en la cabina aplaudieron, yo me uní a la celebración.

El aterrizaje fue violento, las nubes estaban tan espesas que no se podía ver ni el ala. Me puse nervioso, pero lo logramos.

Luego de más de 5 horas volando y con casi 10 horas de retraso llegué a Buenos Aires.
(Y también llegamos a tiempo para ver el partido en donde Di María anotó el gol de la victoria argentina)

2 Comments