Sin duda, Navidad es una fecha especial que las personas esperamos. Muchos van a visitar a sus familiares, otros que por ahí están más lejos se reúnen con sus amigos, unos pocos la pasan con sus compañeros de trabajo porque capaz le tocó trabajar justo en este día, pero en fin, todos queremos, inconscientemente tal vez, que sea una fecha para recordar junto con gente querida.

Nunca pensamos que íbamos a pasar Navidad en un tren lleno de desconocidos en India. He aquí nuestra historia.

Varanasi, punto de partida hacia Agra.

Varanasi, punto de partida hacia Agra.

22 de Diciembre del 2016.
Cecy y yo estábamos en Varanasi, compramos por adelantado un par de tickets de tren hacia la ciudad de Agra, en donde está el famoso Taj Mahal. No nos dimos cuenta hasta después de comprarlo, que el ticket salía en la noche del 24 de Diciembre, vísperas de fiestas, en un recorrido de 9 horas hasta llegar a destino.

Hasta ahí todo bien, el tren salía tipo 9:00pm y debíamos llegar a la estación central de Agra a las 6:00am, inclusive compramos por internet nuestras entradas al Taj Mahal, porque claro; no queríamos hacer la cola de casi 1 hora para entrar al lugar. Todo estaba listo para ser una Navidad para recordar: Pasar las 12:00 en el tren, llegar a Agra temprano, ver el sunrise en el Tah Majal, explorar la ciudad, comer rico y descansar en el hostel.

Hasta que pasó.

25 de Diciembre del 2016.
Dan las 12:00am y en nuestras literas de segunda clase, nos saludamos y cenamos un curry con nan que le compramos a un vendedor ambulante que iba dentro del tren. Pasan las horas y a paso lento vamos dirigiéndonos a Agra, hasta que dan las 3:00am y el tren se detiene por completo.

Nuestra cena de Navidad.

Nuestra cena de Navidad.

"¿Habremos llegado ya?" - pensaba, mientras intentaba ver algo por la ventana en el medio de la oscuridad. Abro el Google Maps, no tengo recepción de GPS; le preguntamos a algún encargado del tren qué pasaba y nos dijo que el motor se había sobrecalentado y que teníamos que esperar. "¿A cuánto estamos de Agra" - le preguntamos. "Unas 4 horas más me dice".

No nos quedaba de otra, esperamos y esperamos. Pasaron 3 horas aproximadamente y nuevamente el tren se puso en marcha; eran ya las 6:00am y debíamos ya estar en Agra, pero bueno, así como la vida y los trenes de India, hay cosas que uno no puede controlar.

Por la ventana se empezó a filtrar los primeros rayos de sol, esos rayos que debíamos estar viéndolos desde el Taj Mahal. Y bueno, hasta ahí todo bien; no importaba, eran solo 3 horas de retraso (bastante bien para ser India), pero no estaría escribiendo esta historia si solo hubiese sido eso.

El tren se volvió a malograr a la hora. Una vez más en el medio de la nada. Por suerte habíamos comprado una botella de agua y algo de snacks para el viaje antes de subir, porque estuvimos metidos dentro del vagón unas 6 horas más. Nuestro 25 se estaba "yendo" cada minuto que pasaba.

Aquí estuvimos casi 6 horas.

Aquí estuvimos casi 6 horas.

Eran las 2:00pm aproximadamente y el tren se puso en marcha de nuevo. El tren paró en una estación al aire libre en las afueras de un pueblo, dijeron que tardarían unos 20 minutos en arrancar así que tuvimos la malísima idea de salir a fumar un cigarro en la estación. Está prohibido. No sabíamos. Nos pescaron.

2 hombres que parecían ser policías, digo parecían porque no llevaban el uniforme, nos piden nuestras reservas de ticket y nuestros pasaportes. Nos dicen que está prohibido fumar en el tren o en las estaciones y que nos van a llevar con ellos. Ahí es donde es muy buena idea tener a Cecy como novia, ella conversó (discutió) con los policías mientras yo buscaba los documentos en nuestras maletas esperando que no nos bajen; Cecy finalmente les hizo creer que ellos y la compañía de tren tenían la culpa de que estemos tan atrasados, de que nos hayan hecho perder tanto tiempo y por consecuente dinero en nuestras reservas, finalmente nos dejaron ir con una advertencia justo antes de que el tren se ponga nuevamente en marcha.

3:45pm, llegamos a Agra luego de un viaje que debía durar 9 horas, no 19. Pasamos casi toda el 25 de diciembre en un tren malogrado. Decidimos intentar llegar al sunset en el Tah Majal, así que dejamos rápidamente las cosas en el hostel y fuimos al Taj. Aún había mucha gente, pero ver tremenda maravilla al frente de uno, luego de todas las horas que pasamos dentro del tren, no tiene precio. Piensas "Bah, esas 19 horas no eran para tanto..", es verdad. Al menos estábamos al frente del Taj Mahal, teníamos esa suerte de estar pasando Navidad en India, somos conscientes que no mucha gente tiene esa oportunidad.

IM-PRE-SIO-NAN-TE.

IM-PRE-SIO-NAN-TE.

India te enseña que en la vida a veces no salen las cosas como uno planea, pero ahí está el secreto, en disfrutar cada "problema" y darle la vuelta. Finalmente, Navidad puede ser tan especial o igual a cualquier otro día de la semana. Nos vamos de Agra con cientos de historias, con un cuasi-problema con la ley, un par de amigos que hicimos y una Navidad para recordar.


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