¿Vas a Cusco? Aquí te cuento mi experiencia en la popular Montaña de Siete Colores.

Vinicunca

Desde hace un poco más de año, se hizo muy popular la nueva atracción de Cusco: La Montaña de Siete Colores, Cerro Colorado o Vinicunca. Ni bien, vi las decenas de videos y fotos de la montaña decidí regresar a Cusco para conocer esta maravilla natural.

Antes de contarte mi experiencia, quiero que conozcas cómo descubrieron esta nueva atracción turística. Cusco atrae a millones de personas por sus hermosos paisajes y actividades de aventura que ofrece, una de estas era el Trekking hasta el nevado Ausangate, la quinta montaña más alta del Perú, y uno de los Apus (dioses) más importantes de los Incas.

Durante uno de las caminatas a esta montaña, un grupo se dio con la sorpresa de que parte del camino, que usualmente estaba cubierta de nieve, se había derretido dejando al descubierto montañas con peculiares colores (debido a los minerales) y muy similar al Cerro de los 7 Colores en Argentina. Le tomaron una fotografía y las redes sociales hicieron lo suyo para viralizarla. Es por esta razón, que la popularidad de Vinicunca no es mayor a dos años, pues antes estaba cubierta de nieve.

(Organizar un viaje a la montaña es sencillo. Llegar hasta la montaña, es otra historia.

Al llegar a Cusco, uno de mis principales objetivos era conseguir un BUEN tour a Vinicunca. Había leído que hay miles de agencias que te ofrecen este tour, pero que muchas son de muy mala calidad. Me recomendaron la agencia Will’s Machu Picchu Adventures, quienes absolvieron todas mis dudas respecto a la caminata. El paquete costó S/90 e incluyó transporte (ida-vuelta), guía, desayuno y almuerzo.

03:00 a.m.

La aventura empezó muy temprano, el chofer llegó a la puerta de nuestro hotel y tras recoger a otras personas, emprendimos nuestro camino hacia Vinicunca. Llegamos a un pequeño pueblo (3600 m.s.n.m) a las 6:30 a.m., en donde nos refugiamos del frío en una pequeña tienda que habían habilitado para el respectivo desayuno. En el pueblo había más extranjeros que locales, todos preparándose para la caminata.

07:30 a.m.

Luego del desayuno, una motivadora charla de nuestro guía y el soundtrack de Rocky Balboa de fondo, empezamos el primer tramo de la caminata desde el pueblo hasta la zona de caballos. Este primer tramo, fue el primer guiño de que el trek iba a ser duro.

08:00 a.m.

Al llegar a la primera parada, nos encontramos con más de 60 caballos listos para llevar a cualquier turista que sienta, y sepa, que sin ayuda no logrará llegar a la montaña. El costo ida y vuelta en caballo es de S/ 70, pero ojo: el caballo no te lleva hasta la cima.

El segundo tramo del camino fue bastante sencillo, una senda plana rodeada de un hermoso paisaje, muy típico de la sierra peruana. Es el tramo esperanzador, que te hace pensar que “sí la haces”, que “no era tan terrible como pensé”. Obviamente, como todas tus relaciones amorosas, es una ilusión.

Cansado, pero optimista.

Cansado, pero optimista.

Luego de 30 minutos, empiezan las reales subidas. Empecé a sentir una agobiante mezcla entre la altura, el frío y el cansancio físico; tras un esfuerzo sobrenatural y varias paradas para recuperar el aliento, llegué a un pequeño puesto en donde se paga S/ 5 de entrada (S/ 10 si eres extranjero), aquí, puedes aprovechar para comprar agua o galletas, obviamente a un costo mucho mayor que el usual.

09:30 a.m.

Después de esta parada, todo es infierno, que diga: subida. Lo más peculiar es que mientras tu sufres y piensas mil veces en rendirte, pasan al costado tuyo cientos de turistas en caballo tomándose selfies y saludándote como si fueses parte del paisaje. #MalditosPudientes

Kill me, please.

Kill me, please.

Luego de varias horas caminando, y un guía diciéndome que ya no faltaba mucho durante el camino (obviamente era una mentira), pude ver a lo lejos la “última subida” para finalmente ver el famoso Vinicunca. Mientras más caminaba, sentía que más lejos estaba la montaña. En un momento del camino, tuve que sentarme en una de las piedras que adornan el camino, recuperar el aliento, beber un poco de agua y decidir si rendirme o no (sí, el camino es tan duro que te hace pensar estas cosas).

El camino húmedo por la lluvia de la noche anterior hizo aún más difícil todo.

El camino húmedo por la lluvia de la noche anterior hizo aún más difícil todo.

Pero ¿saben qué?, mi orgullo no me dejó. Así que, decidí seguir con la poca fe que me quedaba. El cansancio de la caminata de más de 3 horas, el frío y la altura hicieron este tramo aún más difícil. Una vez que llegué a la base de la montaña, subir no fue mucho problema (estaba emocionado).

11:00 a.m.

Cuando subí a la montaña, me quedé en incógnito. “¿Dónde está la montaña?, pregunté”. Una viajera chilena, que me había pasado con su caballo 15 minutos atrás, me señaló hacia la dirección de la popular Vinicunca. Cuando volteé vi una linda montaña con algunos colores. Nada sorprendente.

El guía nos dijo que realmente la montaña tiene 4 colores, pero cuando el cielo está totalmente despejado y hace buen clima, las tonalidades de los colores se diferencian un poco y da el aspecto de arcoíris. Lamentablemente, el día estaba nublado y los colores fueron bastante opacos.

Además, algo que le quita “feeling” al atractivo es que en la montaña hay vendedores que no dejan de ofrecerte bebidas (hasta cerveza). Además, ¡está lleno de turistas! Otro bajón, para mí, fue el frío que hacía sobre la montaña que no me permitió estar más de 20 minutos en el lugar. ¿3 horas y media para estar solo 20 minutos? Sí. El regreso lo tuve que hacer en caballo porque no llegaba. Lo siento mamá por decepcionarte.

Ojo: No todo en este tour fue malo, de hecho, me llevo conmigo los paisajes y el aprendizaje de esta aventura.

¿Se los recomiendo?

·         Si te gusta el trekking, por supuesto, lo vas a disfrutar muchísimo más que yo.

·         Si no te gusta el trekking, pero te entercas con conocer Vinicunca, renta un caballo.

¿Ustedes ya conocieron esta montaña? ¿Qué les pareció? Los leemos :)

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